Nicanor

Nicanor,
¿sigues allí en el árbol?
Me hiciste jurar, virgen;
me hiciste abjurar, virgen,
Nicanor, ¿sigues allí?
¿de qué iba ese cuento
que hilamos juntos
en la pubertad del mundo?
Nicanor, ¿estás escuchando?

eres la risa que espanta a las estatuas
y no eres nada más que la muerte

Nicanor,
de una herida extrajimos tu nombre,
¿recuerdas?
y te trepamos al árbol para que no mancharas tus pies
del lodo que hierve la sangre de los hombres.
De una herida sacamos tu nombre, Nicanor,
¿recuerdas?

Y tus ojos,
esos puntos suspensivos en mis hojas de antaño,
hojas con rayones, preocupadas,
esas lagunas que esquivan las noches,
tus ojos,
esas gotas colgando de unas ramas.
Por tus ojos
lo di todo, Nicanor,
y finalmente vencimos,
nosotros
para siempre derrotados.

el silencio
se hizo espuma