Pues mi número de la buena suerte no es un dígito:
un piano de rumores verdaderos,
un poema deshojándose en el aire,
una comunión de almas puras,
una palabra dicha con la frente,
una boca abierta, agonizante,
un corazón que pide todo,
un corazón que pide todo,
una cuerda tensa entre las múltiples galaxias,
pues mi número no es un número,
es algo que obedezco.
es algo que obedezco.